Desintegración positiva

Desintegración positiva

En nuestro blog hoy tenemos el gusto de replicar un artículo de Ferran Casadó, de Gifted adult, donde escribe sobre las Altas Capacidades y la Teoría de la Desintegración positiva.
Ferran nos ha autorizado la publicación y se lo agradecemos mucho, esperamos que os resulte interesante.

SOBRE LA RELACIÓN DE LAS ALTAS CAPACIDADES CON LA TEORÍA DE LA DESINTEGRACIÓN POSITIVA

Lo más sorprendente de todo lo que me estaba pasando era darme cuenta de la carencia de información veraz que iba encontrando tanto en Cataluña como en el resto de España respecto a la «superdotación». Todo lo que encontraba era confuso. Todo giraba en torno a la inteligencia y como sacar el mejor partido. Un enfoque básicamente unidireccional y orientado hacia los niños y niñas con «altas capacidades» y prácticamente nada hacia los adultos.

Pero si me llamó la atención que aparecía de forma constante en muchos artículos y papers que iba leyendo y releyendo en blogs de personas superdotadas, revistas, asociaciones, etc., conceptos como «hipersensibilidad o sobreexcitabilidades» sobre un psicólogo y psiquiatra de origen polaco llamado Kazimierz Dabrowski.

Conceptos estos descritos en la Teoría de la Desintegración Positiva de cierta importancia. Solo el enunciado ya me asustaba: ¿Desintegración Positiva?

Las primeras conversaciones con la «experta» que me identificó crearon cierta idea de miedo. Me dejo caer ciertas perlas que no me dejaron indiferente…

Nada me encajaba, pero si me llamo mucho la atención Dabrowski. Por consiguiente, tenía que leerme de que iba todo aquello de la Desintegración Positiva y las «sobreexcitabilidades».

No encontré ninguna editorial que lo hubiera publicado en el país, ni ninguna versión traducida; ni al catalán; ni al castellano. ¡Me pareció de entrada bastante extraño! ¿Cómo podía ser si todo el mundo nombraba los conceptos de hipersensibilidad y sobreexcitabilidades en infinidad de artículos y estudios incluso de diferentes universidades estatales y en cambio no había ninguna versión en español del libro?

Pensé que podría encontrarlo en la Biblioteca Nacional de Cataluña o cuando menos, encontrar alguna referencia o publicación que hablara de ello con mucho más fundamento. Me despertaba la curiosidad muchísimo saber también si en algún momento a alguien en este país le había interesado y lo podía encontrar por algún fondo perdido para poder hacer alguna consulta.

Con el bibliotecario lo estuvimos buscando por todos los posibles fondos de biblioteca del país. Incluso, desde el fondo del Ministerio que documenta todos los libros que eran adquiridos e introducidos en todo el territorio español. No apareció ninguna referencia, sólo un estudio de una congregación sobre Ignacio de Loyola que respondía más a una tesis doctoral hecha desdel Vaticano.

¡Todo parecía tomar forma con cierto halo de misterio extraño!

KAZIMIERZ DABROWSKI

“El Dr. Kazimierz Dabrowski fue profesor a la Academia Polaca de Ciencias y Director del instituto de la Academia de psiquiatría infantil e higiene Mental. Nacido el 1.902, en Lublin, Polonia, recibió su doctorado en medicina en la Universidad de la Escuela de Medicina de Ginebra el 1.929, y un doctorado en medicina experimental de psicología en la Universidad de Pozna el 1.932. Ejerció como Docente Privado de Psiquiatría Infantil el 1.934 en la Universidad de Ginebra.
Estudió psicología y educación en Ginebra el 1.928 y 1.929, con Edouard Claparede y Jean Piaget, obtuvo formación y análisis psicoanalíticos el 1930 en Viena, Austria, bajo la dirección de Wilhelm Stekel, y recibió formación adicional en psicología clínica y psiquiatría infantil en París y Boston. El 1931 estudió psiquiatría infantil en París bajo la dirección de George Heuyer, a Vaugirard, y asistió en las conferencias de Macfie Campbell, Director del Hospital del instituto Psicopático
 de Boston, y de William Healy, el primer Director, que era Juez, de la Fundación Baker.

De 1935 a 1948, exceptuando la interrupción de la ocupación alemana, fue el Director en el Estado Polaco del Instituto de Higiene Mental y la Escuela de secundaria de Salud Mental de Varsovia, que había sido organizada con la ayuda de la Fundación Rockefeller.
Durante la ocupación alemana de Polonia los Nazis asesinaron a la mayoría de psiquiatras del país; de los aproximadamente 400 que trabajaban en los centros psiquiátricos solos sobrevivieron 38. Los pacientes fueron exterminados, y los centros clausurados. Este periodo debió de suponer para Dabrowski y los supervivientes un impacto inimaginable y de intenso dolor y sufrimiento.

Autor de más de una cincuenta de artículos en la época sobre psiquiatría, higiene mental y psicología clínica publicados en polaco, francés, alemán y español, y de libros: Manual de psiquiatría infantil, Manual de higiene mental, Nerviosismo en los niños y La Desintegración Positiva.»

¿Cómo podía ser que en ninguna Facultad de psicología en sus fondos bibliotecarios no apareciera ninguna referencia de un psiquiatra con una trayectoria como aquella?

«Una vez trasladado definitivamente al continente americano continuó con su trabajo en los EE. UU. y Canadá hasta su muerte. Toda una vida dedicada a los pacientes, y sobre todo a los niños dotados, en el estudio, investigación y profundización de la teoría de la Desintegración Positiva como psiquiatra y docente en las Universidades de Calgary y Naval, en Canadá con más de 200 artículos y varios libros publicados» Dąbrowski, K. (1964)

¿Y en éste país se lo desconocía? ¡Estaba perplejo!

La conversación con el bibliotecario, con todas aquellas preguntas giró alrededor del hecho que cabía la posibilidad de ser un autor que podría haber sufrido algún tipo de censura. ¿Cómo podía ser? ¿Y por qué? ¿De qué iba aquel libro del cual solo tenía vagas referencias por artículos inconexos que acababan hablando del mismo sin abordar la Teoría a fondo?

No me quedaba otro remedio que adquirirlo por internet y en inglés. Lo conseguí por un bloger y empezé a leerlo.
La lengua inglesa no la domino, siempre había dejado el esfuerzo de aprenderla por cuando tuviera una verdadera razón y necesidad. ¡Había llegado el momento! Por lo tanto tenía que hacer el esfuerzo y me puse en ello con ayuda de un buen traductor en línea.

Lo que iba leyendo me impacto positivamente. Cada sección aportaba sentido a entender mejor mi personalidad de una forma, casi que me atreviría a decir de forma esquisitamente precisa. La tranquilidad con que me estaba leyendo aquel libro y su nivel de comprensión me sorprendía concepto a concepto. No me podía creer que lo que había descubierto de mí mismo y mi manera de ser estuviera tan bien reflejado en aquel maravilloso libro.

Siempre he estado y he sido reaccionario a los psicólogos y psiquiatras. Muy en contra del cómo y con qué ligereza diagnostican y aplican tratamientos que considero, en muchos de los casos, erróneos y perjudiciales para los niños y adultos con algún tipo de trastorno psicológico. Creía, creo y siempre seguiré creyendo y defendiendo de forma muy vehemente que muchos de estos trastornos se producen de forma natural, que són intrinsecos a la naturaleza humana; que necesitan su tiempo y que en muchos casos cambiando conductas, hábitos y de entorno si fuera necesario se pueden paliar significativamente parte substancial de los síntomas tan molestos emocionalmente de forma relativamente sencilla y natural.

Con los niños estaba más que convencido, la práctica con ellos como educador así me lo indicaba, de hecho ese siempre fue el motivo principal de dedicarme a la educación en el tiempo libre muy centrada en la educación ambiental, que aplicando medidas educativas diferentes y acompañándolos en los momentos de crisis, más el contacto con la naturaleza mejoraban de forma satisfactoria rápidamente.

También pensar y aceptar que los momentos de tristeza, de estados semi depresivos leves ante situaciones de fuerte estrés o por motivos más graves: como la pérdida de un ser querido, un fracaso profesional, una separación, etc. eran situaciones que propiciaban a pesar del gran dolor, poder crecer y mejorar personalmente, que eran necesarios, pero que también por lo contrario, escenarios propicios para caer en el abismo. Los entendía como parte de la vida de una persona ineludibles y creía y creo que había que aceptarlos de la mejor manera posible antes de recurrir al psiquiatra y taparlos con medicación. Evidentemente si el dolor era paralizante y hacía la vida insoportable entendía como último recurso el hecho de recurrir a la psiquiatría como la opción mejor y última a tener en cuenta. Pero antes había que explorar todas las vías posibles ¡y ganar tiempo!

Mi abuela murió en un psiquiátrico en una época en que se subministraban “calmantes” con gran facilidad: eran encadenados y aislados de la sociedad, muchas veces por un simple trastorno temporal. ¡Una denuncia te podía conducir a una situación de la cual no podrías salirte de por vida! Eran tratados con descargas eléctricas, se les practicaban lobotomías e infinidades de atrocidades que nunca podremos saber en exactitud, se les llamaba «locos».

Mientras en nuestro país se utilizaban estas metodologías clínicas a los enfermos mentales psiquiatras como Kazimierz Dabrowski o Erich Lindemann con otra Teoría llamada «de las crisis” (al otro lado del Atlántico) y jefe de psiquiatría del Hospital General de Massachusetts estaban preocupados por los problemas en el campo de la prevención sobre la salud mental. En definitiva, cambiaban el enfoque sobre los trastornos psicológicos y las enfermedades mentales para actuar con prudencia al realizar diagnósticos erróneos de consecuencias graves para los supuestos pacientes. Pacientes que podían presentar trastornos mentales transitorios producidos por procesos fisiológicos naturales o por causas traumáticas en un momento determinado de la vida y que con un seguimiento y conocimientos del porqué se producían llevaban a una mejora sustancial del «paciente» con prácticas no intrusivas y peligrosas para la salud de éste, evitando tratamientos de consecuencias irreversibles en muchos casos.

Muchos de estos trastornos todavía hoy en día se confunden con enfermedades mentales, cuando son con mucha probabilidad factores de desarrollo de la personalidad, en momentos, entornos y situaciones que responden a procesos naturales de reacción ante circunstancias ambientales determinadas. En el caso de las personas con un nivel alto de inteligencia (entiéndase con cociente de inteligencia elevado), creatividad y talento por encima de la media este hecho no es algo que no se tenga que tener en cuenta. Sobre todo con los niños y jóvenes. Sólo por este motivo me sorprendía muchísimo la ausencia de este referente en el estudio de la superdotación en la actualidad en las facultades de psicología y de medicina.

La complejidad de la Teoría de la Desintegración Positiva y la falta de comprobación científica puede que haya contribuido a ello o cómo William Tillier comenta en su página web como guardian del legado del trabajo de Dabrowski el haber relacionado su Teoría con la superdotación la haya reducido a un campo aún más complejo y exclusivo dónde la controversia se arrastra desde Galton hasta nuestros días.

Resumida hábilmente para hacerla atractiva en infinidad de artículos por la red, el resultado es una desviación de la misma que se ha intentado transformar y adaptarla a campos de la educación para superdotados y talentosos con resultados inciertos de difícil comprensión por su alta complejidad que conlleva a contradicciones importantes y a su vez, a cómo aplicarla.

Afortunadamente hoy en día sabemos bastante más sobre del funcionamiento de nuestro cerebro y como afectan las emociones en el desarrollo de las decisiones y personalidad del ser humano. La tecnología nos acerca cada vez más al saber del funcionamiento neurobiológico de nuestro cerebro, a hablar del todo, de un sistema integrado en el Encéfalo en dónde el cerebro forma parte y compuesto por un sistema nervioso conectado desde cada poro de nuestra piel y los epitelios en un inmenso «cableado» que recorren nuestro cuerpo hasta conectar por la espina dorsal. Este sistema nervioso a su vez se compone de un sistema central y uno periférico encargado de aportar la información necesaria («inputs») que son procesados por el cerebro hasta obtener una respuesta («outputs») necesaria para hacer funcionar el organismo de forma autónoma y compacta. Esta información que los sentidos captan es procesada y esos datos son trasladados a las neuronas para producir acciones. Más de 86.000 millones de neuronas conectadas entre si, nada más y nada menos que casi la misma cantidad de estrellas de nuestra galaxia Vía Láctea. Estas neuronas, formadas por un núcleo y el soma que rodea la célula forma un tipo de estrías proveídas de unas protuberancias llamadas espinas dendritas que se irán formando a lo largo de la vida a partir de los conocimientos que vayamos adquiriendo, ellas son las encargadas del intercambio de información con otras neuronas por medio de las sinapsis dónde los impulsos electroquímicos que se producen a velocidades de milisegundos de forma constante organizan, reorganizan y equilibran al ser vivo con su entorno por los llamados axones que conectan con las diferentes partes de nuestro cerebro para procesar la información y transmitirla a cada parte de nuestro organismo; ya sea para hacer mover las articulaciones, el movimiento, para el habla, la visión, etc. o para activar el sistema inmunológico al resto de células en nuestra defensa ante cualquier agresión. Es cuando hablamos de somatitzaciones, cuando decimos que se nos han puesto “mariposas en la barriga”, por ejemplo.

Estos procesos inconscientes, las emociones tienen un papel super importante en el proceso del desarrollo de la personalidad y de las acciones que son trasmitidas a las neuronas para provocar una determinada respuesta y en palabras de Dámasio los sentimientos que conducen nuestras vidas.

El encéfalo, es en definitiva como nuestro «ordenador central» que dirige nuestra vida de una forma misteriosa y fascinante que apenas empezamos a entender. Y este conjunto unitario consciente es lo que denominamos la mente.

De este sistema de gran complejidad sabemos muy poco. La psicología y la psiquiatría son disciplinas en constante revisión.
En una sociedad que no acepta el dolor, ni la enfermedad, ni le gusta hablar de la muerte la Teoría de la Desintegración Positiva es de difícil comprensión, y aplicación. Hay que hacer un esfuerzo de cambio de percepción para actuar con mucha prudencia y humildad ante los diferentes procesos por los cuales las personas pasan por períodos de fuerte tensión psicológica.

LA FORMACIÓN DE LA PERSONALIDAD POR LA DESINTEGRACIÓN POSITIVA

Estos procesos en la formación de la personalidad por la Desintregración Positiva son extensibles a la población en general. Pero la genética, el entorno, la fuerza interior y la suerte pueden acontecer, al lograr o no, lo que Dabrowski llama en su investigación el ideal de la Personalidad. Para él, este ideal consiste en la adquisición del nivel de inteligencia más elevado que el ser humano puede llegar a conseguir a lo largo de su vida.

Pero mejor entenderlo a partir de sus palabras:

“Por Desintegración Positiva se entiende el proceso de desarrollo que implica ciertos dinamismos característicos, con cierto grado de conciencia del desarrollo de la personalidad. Se caracteriza por factores físicos y emocionales que llegan a cierto pico donde se inicia un abandono de los impulsos primitivos para adquirir un nivel de ideal más alto de la personalidad”.

“Estos impulsos primitivos ontogénicos son cambiados por otros basados con una moral forjada a partir de un entorno cultural determinado.
La desintegración de estas fuerzas actúan con mucha más fuerza sobre estos impulsos primitivos.»

Hay tres fenómenos que se producen en este proceso:

1- El esfuerzo para romper el modelo existente de estructura más o menos uniforme que el individuo ve como una estructura agotada, estereotipada y repetitiva, y que percibe como restringe su pleno crecimiento y desarrollo.

2- La disrupción de la estructura existente de la personalidad y desintegración de la unidad interna anterior.

3- Una base del nuevo valor con un cambio adecuado a la estructura de la personalidad y la recuperación de la unidad perdida, es decir, la unificación de la personalidad a un nivel diferente y diferente al que existía anteriormente en uno mismo”.

INTEGRACIÓN PRIMITIVA

Sobre la integración primitiva refiere a:

“La integración primitiva se caracteriza por ser compacta y tener una estructura automática de impulsos donde la inteligencia es un instrumento completamente subordinado. Las personas que presentan una fuerte integración primitiva muestran leves señales de desintegración.
Los individuos que muestran leves formas de desintegración, pero solo temporalmente, cuando cesa el estrés vuelven a su antigua postura primitiva de adaptación. No son capaces de
 comprender el significado del tiempo; no pueden aplazar la gratificación inmediata, y no pueden seguir a largo plazo ningún tipo de plan, se limitan a la realidad inmediata”.

Añade:

«No son capaces de evaluar y seleccionar rehusando las influencias ambientales, ni son capaces de cambiar su actividad tipológica. De individuos con integración de grados de primitivismos comprende a la mayoría de la sociedad. En psicopatología encontramos que los psicópatas presentan una estructura primitiva muy integrada»

«En contraste con la integración que significa un proceso de unificación de uno mismo, la desintegración significa un aflojamiento de las estructuras, la dispersión y la desintegración de las fuerzas psíquicas. El término desintegración se utiliza, para referirse a una amplia gama de procesos que van desde la disarmonía emocional hasta la completa fragmentación de la estructura de la personalidad, los cuales son normalmente considerados como negativos, y este autor piensa exactamente lo contrario«.

«Estos procesos de desintegración son esenciales para lograr el movimiento de la personalidad a un nivel superior.

MI COMPRENSIÓN DE LA TEORÍA

Apenas me encontraba al principio y sólo leyendo estas premisas comprendía muchos aspectos de mi personalidad, volver hacia atrás en el tiempo para darme cuenta que párrafo a párrafo todo encajaba de forma sorprendente. ¿Era posible lo que estaba leyendo? ¿Si era cómo Dabrowski explicaba, los avatares de mi personalidad respondían a los procesos físicos y emocionales tal como decía y leía de origen puramente genético? ¡Me encontraba en medio de una tormenta emocional perfecta!

Las preguntas que me hacía se iban respondiendo de una forma intensa a cada apartado del libro. Me estaba describiendo todo lo que había experimentado hasta aquel momento a la perfección. No me podía creer que la idea y orgullo que sentía de haberme hecho a mí mismo respondía a un proceso natural de una fuerza extraordinaria y que yo era el instrumento o incluso en muchas ocasiones había sido un simple espectador.

Leía el libro pausadamente desde la mesa del comedor coincidiendo con ¿qué tenía a mi hijo de diez años en pleno proceso de «desintegración» en el sofá? ¿Era toda aquella Teoría creíble? ¿Cómo teníamos que actuar ante la amenaza de la psicóloga de si nuestro hijo no mejoraba tendríamos que derivarlo a un psiquiatra y si convenía, estudiar la posibilidad de suministrarle medicación para que sea capaz de ir a la escuela?

Infinidad de preguntas me venían a la cabeza. ¡Si las pediatras y psicólogas que visitaban a nuestro hijo me pedían mí consejo porque desconocían completamente el tema de las Altas Capacidades Intelectuales! Entonces, ¿qué hacer? ¿Tenía que imponerme y seguir las recomendaciones de Dabrowski?

La respuesta la tenía clara, clarísima, había que ganar tiempo, observar la evolución del proceso, hacer de muro de contención ante las prisas por parte de todo el mundo en que nuestro hijo se recuperara cuanto antes mejor para ir a la escuela, que por supuesto que era el principal objetivo, pero resulto no ser tan sencillo.

De hecho tampoco estaba tan mal, se ponía enfermo por el sólo hecho de pensar en ir a la escuela. ¿Qué prisa había? ¿Perder 2, 3 o 4 meses sin ir a la escuela de un niño «superdotado» era tant grave cómo para que no pudiera después recuperar contenidos cuando volviera en plena forma? ¿Por qué nadie buscaba ninguna solución que facilitara su adaptación aparte de la médica? ¿Y si hubiera tenido un accidente y se hubiera roto una pierna? ¿También se le tendría que obligar a levantarse de la cama? Todo ello era tan surrealista que si no fuera porque se ponía en peligro la salud de nuestro hijo era para ponerse a reír, hacer las maletas y desaparecer. Cosa esta última que hicimos…

Y seguía leyendo: «El efecto de la desintegración está influenciado por factores tales como la herencia, el entorno social y el estrés de la vida, este proceso sucede particularmente durante el periodo de la pubertad». La pubertad era la edad de nuestro hijo. Toda la lectura que había leído de psicólogos especialistas de todo el mundo en niños superdotados hablaban de esta edad de la pubertad como el inicio de estos trastornos a problemas de adaptación en la escuela. Y sentenciaba: «en estados de nerviosismo, emocionales, psicomotrices, sensoriales, imaginativos y con sobreexcitabilitat intelectual».

En estos momentos se habla mucho de Personas Altamente Sensibles (PAS) las cuales se asocia a la hipersensibilidad y a las sobreexcitabilidades. Cuando hablamos de hipersensibilidad no estamos hablando de sensiblería emocional, se refiere a la capacidad más elevada de captar con los sentidos la información que es procesada, y en el caso de los superdotados a una velocidad más alta por el sistema Límbico responsable de las emociones, el cual participa activamente con el proceso de decisión, acción y resolución de problemas. Esta capacidad de captación de datos superior y de procesamiento a alta velocidad es el que provoca vivirlo todo a escala emocional con mucha más intensidad. Las emociones juegan un rol preponderante y se convierten en acciones. La híper inteligencia es indisociable de la hipersensibilidad a su vez provocada por las llamadas sobreexcitabilidades de Dabrowski.

Por consiguiente, la Teoría de la Desintegración Positiva nos explica un proceso de cambios en la conducta en el desarrollo de la personalidad, más o menos consciente, donde todo el mundo busca y puede lograr lo que él denomina el ideal elevado de la personalidad. La inteligencia y la sensibilidad son vasos comunicantes. Traza cinco niveles consecutivos para lograr el objetivo final y pone ejemplos de personajes históricos que han logrado los niveles máximos. No todo el mundo lo logra de la misma forma, intensidad y nivel. Se tienen que dar factores y circunstancias especiales que condicionarán llegar a los diferentes niveles que tan bien detalla en su obra.

Estos factores determinados por el medio ambiente, la genética, la fuerza interior de cada individuo, y por último, de cierta suerte.
A raíz de este trabajo constante y determinado se puede llegar a lograr un grado de comprensión, de autonomía, de autenticidad y de armonía con un mismo y el entorno extremadamente elevado.
Haber llegado a este estado (los místicos lo denominan iluminación o camino a la perfección) es fruto de un recorrido vital no creado solo por el azar, es buscado de forma intuitiva sin ser del todo consciente. Este ideal de la personalidad es probablemente el que ha dado pie a corrientes de pensamiento filosófico, religioso y místico de carácter universal. También a los grandes descubrimientos científicos.

Para finalizar:

En relación a estas observaciones, es pertinente citar un pasaje de la novela de Proust, Cote de Guermantes: ”Todo lo que es genial lo debemos a los neuróticos: Ellos, y no nosotros, fundaron religiones, crearon obras maestras. El mundo no sabrá nunca cuando se lo debemos, y especialmente cuando tuvieron que sufrir para dar esto en el mundo. Nos gloriamos de su música divina, de sus bellas pinturas, y de miles de sutilidades, sin darnos cuenta de las innumerables noches de insomnio, lágrimas, risas espasmódicas, urticarias, asma, y lo peor de todo, el miedo en la muerte que les costó a los que lo crearon”.*

El profesor Neyrac, hablando sobre el papel del miedo en la vida de Saint-Exupery, autor y aviador francés, decía«Este era un miedo de un tipo especial, tener la propiedad del desarrollo de la personalidad. Tal miedo es un instrumento para elevarlo a un nivel más alto, y los médicos tienen que tener prudencia y respeto».

  • Citado en Abely, P. De quelques equivoques psychiatriques. Ann
    Medicopsicol. (París), 117:46-78, 1959.

Barcelona, mayo de 2018

Referencias:

Dąbrowski, K. (1964). Positive disintegration. Little Brown & Co.

https://www.positivedisintegration.com/